Estonya, çok daha büyük komşusunu caydırmak için ucuz, dayanıklı ve yerli üretim dronlara yatırım yapıyor. Euronews Next, teknolojiyi sahada gördü ve Ukrayna’dan alınan derslerin bunu nasıl şekillendirdiğini dinledi.
Estonia, miembro de la OTAN que limita con Rusia, tiene un ejército relativamente pequeño, pero como uno de los líderes digitales del mundo, busca compensarlo con tecnología.
Su industria de defensa está construyendo ahora una amplia gama de equipos militares de última generación, probados en combate en Ucrania y listos para escalar: drones de bajo coste resistentes a las interferencias, sistemas de lanzamiento portátiles y sensores que detectan amenazas en el cielo.
Euronews Next ha sido invitado a un lugar no revelado cerca de Tallin para ver una demostración de estos sistemas fabricados en Estonia.
KrattWorks mostró cómo un único operador puede controlar ahora un enjambre de drones, cada uno capaz de transportar explosivos letales, al mismo tiempo. La idea central de la empresa es conseguir que cada soldado cuente más.
"El ejército estonio tiene unos 40.000 efectivos, pero el adversario es bastante más grande. Así que necesitamos multiplicar nuestro número de soldados", dijo a Euronews Next Karmo Saar, jefe de Ventas de KrattWorks.
En Ucrania, explicó, un operador ya puede controlar siete de sus drones.
Las máquinas también pueden volar sin una conexión constante con su operador. "Los sistemas que desarrollamos en Estonia son totalmente autónomos", señaló Saar. "Si sufren interferencias y se pierde la conexión, tienen toda la potencia de cálculo a bordo y completan la misión por sí mismos".
La industria de defensa de Estonia es casi totalmente privada. Muchas empresas suministran material a Ucrania, mientras mejoran sus productos a partir de la información que llega desde el campo de batalla.
Threod Systems, que fabrica drones de vigilancia, afirma que esos comentarios han mejorado sus diseños.
"Si se pierde el GPS, ¿qué hará la aeronave? Antes, por lo general, se estrellaba en algún lugar", explicó a Euronews Next Margus Allas, ingeniero de pruebas en Threod Systems.
"Hoy en día, nuestro producto es tan seguro que regresa a casa, se puede retomar el control y aterrizar sin problemas. Así que esa fue una característica clave que llegó desde Ucrania".
Allas añadió que los usuarios ucranianos también empujaron a la empresa a realizar pruebas en condiciones más duras. "En la vida real queremos utilizar la aeronave con mal tiempo", dijo a Euronews Next.
Algunos operadores están exhaustos y llevan días sin dormir, añadió, por lo que el software tiene que ser fácil de usar.
Barato, local y escalable
Esa experiencia ha llevado a las empresas estonias a buscar soluciones flexibles, ligeras y asequibles.
Un ejemplo es una catapulta neumática para drones, también producida por Threod y ampliamente utilizada en Ucrania. La "Cata B" se monta en cuestión de minutos y solo necesita combustible diésel para lanzar drones.
La detección importa tanto como los propios drones. Rantelon, una empresa de tecnología de radiofrecuencia, mostró un detector pasivo de drones.
No emite señales y solo escucha, de modo que el enemigo no puede localizarlo fácilmente. "La ventaja de ser pasivo es que tu enemigo no puede saber dónde están tus sistemas", explicó a Euronews Next Kaspar Põder, gestor de proyectos de ventas en Rantelon.
El dispositivo puede seguir varios drones al mismo tiempo, en distintas bandas de radio, y cubre modelos militares y también civiles.
Põder señaló que sus usos van desde la protección fronteriza hasta infraestructuras críticas y grandes eventos públicos. "Los drones han llegado para quedarse y el mercado está creciendo", dijo a Euronews Next.
Electric Wings Group mostró un dron FPV de 10 pulgadas diseñado para transportar una munición hasta su objetivo. El dron utiliza frecuencias de radio y "no es inmune a las interferencias", explicó a Euronews Next Jordan Vähesoo, responsable de Ventas de Electric Wings Group.
Pero los sistemas de interferencia son caros y no están en todas partes, añadió: "Si uno [dron] se avería o sufre interferencias, basta con sacar otro de la caja y seguir".
La empresa puede producir ahora unas 10.000 unidades al año y asegura que puede aumentar esa cifra.
Los chasis, las hélices y los motores se fabrican en Estonia, y las baterías se ensamblan allí. "Creo que es importante que cada país tenga su propio fabricante. Muchos componentes siguen llegando a través de China", dijo Vähesoo a Euronews Next.
Las piezas chinas son más baratas, añadió, pero las licitaciones europeas piden cada vez más electrónica europea. "Me gustaría ver ese cambio", subrayó.
El Estado está respaldando este impulso. Estonia quiere convertirse en un centro mundial de pruebas y fabricación de drones. El Gobierno pretende triplicar los ingresos de la industria de defensa hasta 1.000 millones de euros entre 2023 y 2030.
Un ejército que se adapta
Las fuerzas armadas también están cambiando. Hugo Urbla, director de Operaciones del Mando de Transformación de Fuerzas de las Fuerzas de Defensa de Estonia, explicó a Euronews Next que Ucrania ha demostrado lo barato que puede resultar causar daños hoy en día.
"Un estallido se ha abaratado, porque ahora cuesta solo unos pocos euros hacer volar algo", afirmó.
El Mando de Transformación de Fuerzas organiza la cooperación entre las fuerzas armadas, la industria, las instituciones de investigación y los socios internacionales.
"Las cosas que producen las empresas estonias, ya sea de doble uso o exclusivamente militares, están siendo probadas activamente por las Fuerzas de Defensa en grandes ejercicios, pero también a diario", señaló Urbla.
"Esto no significa que estos sistemas estén listos para su uso inmediato. Un sistema tecnológico siempre necesitará la retroalimentación directa de los soldados que lo están utilizando. Solo así el sistema puede convertirse realmente en algo que tenga valor para un soldado".
Pero añadió que los drones no sustituirán a las fuerzas convencionales.
"Las unidades acorazadas y de maniobra tendrán su lugar en la próxima guerra", dijo a Euronews Next Urbla. "Sabemos cómo es la guerra actual, pero no sabemos cómo será la próxima guerra".